Era un sueño…, en tiempos de Navidad…

Aeropuerto Jorge Newbery-Buenos Aires

Vuelo Aerolíneas Argentinas n°9432 –  8 am con destino a la ciudad de Ushuaia-Tierra del Fuego

Comandante: Jorge Martínez. Copiloto: Andrés López

Atento torre de control aquí LVTZZ  solicita autorización para despegar, cambio – aquí torre de control para LVTZZ, autorizado por pista n° 1 cabecera norte buen viaje – recibido OK y  gracias torre de control, cambio y fuera.-

Minutos más tarde el avión había despegado sin inconvenientes.

Buenos días, les habla el comándate Jorge Martínez, espero que estén disfrutando del vuelo, será de aproximadamente cuatro horas en condiciones favorables sin turbulencias.

En la cabina – Conversación durante el vuelo-

Martínez le dice al copiloto: Me encanta volar a Ushuaia,  llegan a mi memoria muchos recuerdos. (Martínez había volado un helicóptero de rescate con asiento en Ushuaia perteneciente  a la fuerza Aérea Argentina durante el conflicto bélico de recuperación de las Islas Malvinas) Sabes, Andrés, tengo algo que me quedo en el tintero – Qué, ¿Tienes alguna novia de aquella época? Cuando estabas destinado en Ushuaia – No, Andrés, voy a rentar un cuatriciclo y  iré  a recorrer los caminos que van entre las estancias, ahí cerca del lago Fagnano – Bueno, le dice Andrés, yo mientras hacemos posta con la otra tripulación, me voy a la casa de Alejandra, hace tiempo que no me tocaba venir por estos lados; de tanto en tanto a una buena amiga siempre hay que visitarla…

Ese mismo día a las 9 am en la Estancia Las Hijas. Tierra del Fuego

Luisito se levanta y medio dormido va caminando desde su pequeño dormitorio que compartía con su abuelo Matías, hasta la cocina de la pequeña casa. Allí estaba su abuelo, sentado tomando mate y escuchando las novedades  que pasaban desde el casco de  la estancia por VHF. Luisito – Buen día abuelo – Buen día, Luisito – responde el abuelo. (Luisito tenía 9 años, vivía con su abuelo desde que su madre había muerto en un accidente automovilístico, su padre era un desconocido para todos, solamente su madre sabía quien era el padre de Luisito, ella había llevado durante sus días ese secreto, hasta el  otro plano de la vida, quizás la eternidad.

Luisito todas las mañanas después de tomar la leche con pan duro, salía a recorrer el campo, montando su caballo petiso tobiano negro, a ellos dos los acompañaba Felipe, un perro ovejero mestizo, pero que sí sabía pastorear las ovejas como ninguno. Los tres como un equipo de trabajo debían llegar todos los días hasta la ruta que pasaba por entre medio de la estancia y vigilar que las ovejas estén fuera del camino.

Esa ruta o camino era muy transitado por los vehículos que viajaban entre Ushuaia y Río Grande.

Luisito cuando llegaba a la ruta y después de cumplir su tarea diaria de observación en ella, bajaba de su petiso, caminaba hasta una piedra y se sentaba en ella, como si fuese el trono de un rey,  abrazaba a Felipe, y así comenzaba a mirar detenidamente hacia el cielo, todos los días a la misma hora como buscando algo, un punto en la inmensidad, un brillo, eso que en pocos minutos se convertía de punto en un pájaro volador plateado, ese era el avión que pasaba todos los días rumbo a Ushuaia. Luisito se imaginaba tantas cosas cuando lo veía, podía escuchar el ruido de los motores en su imaginación, soñaba y soñaba poder volar en uno de esos pájaros plateados.

Aeropuerto de Ushuaia

12 am- Martínez después de pasar entre las montañas y bajando la nariz de su Boeing 737 apuntó de lleno a la pista de aterrizaje de tan bella ciudad rodeada de mar y de montañas.

Martínez  después de unos minutos de aterrizado el avión se dirige al hotel con el resto de la tripulación.

Él estaba ansioso y apurado por iniciar su travesía por los caminos que alguna vez había recorrido en cuatriciclo y que tantas veces había sobrevolado durante sus misiones en la guerra de Malvinas.

14 pm Martínez ya estaba montado en el cuatriciclo como galopando entre los caminos de tierra y pedregullo, había pasado por Tierra Mayor y se dirigía rumbo al lago Fagnano, parecía haber rejuvenecido en su interior, sus pensamientos lo hacían volar por el tiempo y llegaban a su memoria como fotografías de otras épocas, momentos vividos en ese lugar de sueños…

Mientras tanto… Luisito le dice al abuelo – Abuelo, me voy a buscar a Felipe, me parece que hay una perra cerca de la ruta que lo tiene medio enamorado – Bueno, le responde abuelo – Pero tenga cuidado hijo, mucho cuidado – Sí, Abuelo – No se haga problema, responde Luisito.

El tiempo corría, los dos estaban montados, Martínez en su cuatriciclo mecánico, el otro en su petiso tobiano, los dos galopaban por esos lugares de sueños…, y a veces de fantasía…

Martínez mientras transitaba a mucha velocidad por el camino y sin anticipar que a pocos metros había una loma en el camino, entra en ella y al terminar la loma vuela por el aire, en esas milésimas de segundos al caer sobre el camino pierde la estabilidad e impacta contra una roca que estaba al borde del  camino, quedando Martínez en estado de shock.

Habían pasado tan solo diez minutos desde la caída de Martínez, cuando de pronto aparece Luisito en el lugar, él estaba buscando a su perro, pero la suerte de Martínez había movido los hilos del destino y Luisito un niño simple que vivía en una estancia de campo, allí en el “Fin del mundo”  había llegado a ese lugar donde Martínez se había accidentado y herido.

Luisito se acercó lenta y temerosamente al hombre, cuando observó que él se movía quejándose al mismo tiempo, le pregunta – Señor, usted…, ¿Se encuentra bien? – Sí, pibe, son golpes nada más… (Pero Martínez no se podía mover)  – Luisito, rápidamente le responde – Señor, usted quédese aquí que voy a buscar a mi abuelo. – Rápidamente el pequeño monto a su caballo y toda carrera se marcho. (Más tarde lo rescataron a Martínez)

Pasaron los días, un par de meses…

Luisito continuaba con su rutina de todos los días. Faltaba poco tiempo para que llegaran las fiestas navideñas, el pequeño seguramente pasaría la Nochebuena en el casco de la estancia con su abuelo y otras familias que vivían en el establecimiento rural.

Un día bien tempranito, Luisito se despierta y en su pequeña mesita de luz había una carta que su abuelo había recibido hacia pocos minutos. Luisito abrió el sobre, sacó el papel de su interior y rápidamente salió corriendo hasta donde estaba su abuelo. – Abuelo, me puedes leer esta carta. ¿De dónde viene? – El abuelo le respondió – hijo esta carta te la envió el Comandante Martínez, te la voy a leer.-

Querido Luisito.

                            Espero que te encuentres bien, el destino  quiso que me encontraras en el camino cuando me accidenté, tú siendo tan solo un niño me ayudaste, avisando a tu abuelo en el menor tiempo posible, corriste a campo traviesa a toda velocidad con tu caballo tobiano.

No puedo olvidar tu valentía y coraje…, por eso deseo de todo corazón invitarte a pasar la Nochebuena y Navidad, aquí en mi casa de San Isidro en Buenos Aires. Por lo pronto yo estoy viajando en un vuelo el día 23 de diciembre próximo. Espero que tu abuelo te autorice a viajar en el avión, por supuesto en la cabina junto a mí y con mi copiloto Andrés, al llegar a Buenos Aires me estará esperando mi señora Isabel y mi hijo Tomás, todos juntos pasaremos unos días en casa y luego cuando tú lo desees regresamos a Tierra del Fuego.  

Saludos sinceros y de agradecimiento para tu abuelo y para ti, Luisito.

Jorge Martínez

Luisito nunca había imaginado que ese  pájaro volador plateado lo llevaría a pasar Nochebuena y Navidad a un lugar tan lejano de su estancia en el Fin del mundo.

Era un sueño cumplido…, en tiempos de Navidad…

Cuento por Cruz del Sur

10 Respuestas a “Era un sueño…, en tiempos de Navidad…

  1. Qué bonita historia. Está llena de aristas y mi mente divagaba en todas las direcciones, atenta (normalmente me disperso pero en este caso no) y todo el tiempo pensé que Martinez era el papá, pero no, y tal vez sea lo mejor porque eso sería una telenovela muy rosa. Me encantó el recurso de llevar las dos narraciones paralelas y por turnos. Incluso la seguiría así hasta que Luisito encuentra a Martinez tirado (eliminando ese “mientras tanto” que rompre la estructura que llevabas) El copiloto sobra, puede no tener nombre, los personajes son Luisito, Martinez y el Abuelo. Me Gusta cómo has echado a rodar varios elementos al ppio y al final los recoges… eso hace que un cuento sea redondo. Pienso que el abuelo debería ir… que lindo sería que el niño lo invite, los niños se toman esas libertades o algo así, tu decides.
    Entre las cosas que pensé, algo que no habia pensado así: que una mujer sabe muy bien los hijos que tiene, pero un hombre puede pensar, en un momento de su vida, si tiene algun hijo por ahí, sin papá. Y que depronto esa espina empiece a crecer como un engendro… en fin.

    • Ana, gracias por tu comentario, de todo corazón¡¡ Sabes, esta historia nació después de hablar con una amiga por radio, por eso comienza así…, entre la cabina del avión y la torre de control…
      A veces soy muy apresurado por subir al blog este tipo de historias…, quizás sea la primer parte del cuento, pues Luisito todavía no fue al aeropuerto, para el día 23 de diciembre faltan unos días…, puede seguir? Ya tengo mucho para seguir…
      Abrazos

  2. Muy bueno. Parece que en Navidad todos los sueños pueden cumplirse y nunca sabes hacia dónde te pueden llevar las casualidades de universos tan dispares.
    La música de fondo queda genial a la hora de leer.
    Me encantó la moraleja! Espero que tus deseos se cumplan en Navidad.
    Un abrazo!

    • Gaherrsa, feliz me pone verte por estos lados, aquí en la lejanía…, tengo fe que todos los sueños pueden cumplirse para esta fecha de navidad…, siempre uno tiene un deseo en el corazón…, es también parte del universo “Mágico”

      Abrazos para ti.

  3. Me encantan los cuentos, este esta muy bonito.
    Pensaba que Martines abría dejado a alguna novia en ese lugar en el cual iba a ir en cuatriciclo, y que quizá era la mamá de niño… parece que la imaginación también vuela cuando se va leyendo.
    Me encanta también eso de los destinos que se cruzan, el del Hombre y el niño…

    Abrazos.

    • Flori, la maginación a veces puede llevar a terminar un cuento…, quizás deba seguir, la patagonia es un lugar mágico…
      Todo puede ser, lo dije en otro comentario, todavía no llego el 23 de diciembre…
      Abrazos

  4. Carlos, aquí está otra lectora que esperaba el reencuentro padre-hijo…. ¿será el comienzo de una novela?

    Un abrazo y que tengas la más feliz de las Navidades posibles… e imposibles, naturalmente.

    • Karen “Amiga”, ya empezaron los regalos de navidad, tu visita es uno de ellos…
      Con respecto al cuento, ya Luisito viajo en avión a Buenos Aires, hoy voy a encontrarme y por supuesto seguiré escribiendo lo que sucede…
      Abrazos sinceros para ti y tu familia, lo mejor para esta navidad…

    • Mercedes, gracias por tu visita…, a veces dejamos correr las letras en tiempos de navidad…
      Abrazos
      Cruz del Sur
      PD:Felices Fiestas¡¡ Y un buen año…

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