Reflejos…

Foto by Cruz del Sur- Reflejo de una ciudad árida…

Los días en la ciudad fueron sucediendo.

El asfalto de la ciudad me quema. La tierra del campo me nutre.

Las luces del centro me encandilan. Los maizales en el campo me dejan ver más allá.

El ruido de los autos me produce  sordera. El canto de los pájaros en el campo afina mis oídos.

La gente en la ciudad te arroya. La gente de campo te enseña.

Muchas veces cuando estoy mucho tiempo en la ciudad percibo la aridez que comienza…

Así como si fueras por una carretera colmada de colores verdes, cruzando entre inmensos bosques… ¡De pronto aparece! El desierto, árido y triste…, sin vida…,  aunque la ciudad tenga vida, te mata…, me mata…

Pero también me doy cuenta que tengo vida y puedo ver…, sentir y reflexionar…

La vida está en esos lugares donde no hay calles, semáforos que titilan… no hay carteles que indiquen  a donde llegar, tampoco papelitos sueltos que vuelan a ningún lugar…, ni almas perdidas, quizás sin sueños por realizar…

¡Si hay!

Perros sueltos, pero no vagabundos,  polvaredas que ensucian la ropa, luego se lava…, leña para juntar, piñas para quemar, donde no hay tarjetas de crédito, solamente la palabra para confiar…, donde los sueños nacen y cobran vida.., donde todos te saludan…¡Hola, buenos días!

Donde te pierdes y puedes volver a empezar…, de nuevo, él, ese camino…, y doblar a la derecha, aunque  antes fuese izquierda…

¡Pero no importa! ¡Siempre se llega! Aunque a veces tarde…

¡Hay demasiado tiempo! En ese pueblo de campo lejos de la ciudad…

Cruz del Sur

20 Respuestas a “Reflejos…


  1. esos lugares parecen vacíos a unos ojos inertes. Sólo hay que abrir los ojos del corazón, con ellos puedes percibir absolutamente la magia que se esconde detrás de un árbol, en la polvareda terrestre o en al aire que respiras.

    Besos desérticos.

  2. Cuando uno se acostumbra a vivir en el campo, la ciudad puede acabar agobiándolo, pero, a mí por lo menos, me tira también el asfalto: me gusta ver de vez en cuando los escaparates, ir al cine o al teatro, visitar una exposición… Supongo que me gustaría vivir en el campo, pero muy cerquita de la ciudad, que es lo que estoy haciendo ahora. Eso sí: cambiaría de residencia; esta casa, aparte de no ser mía, no me convence ni me convencerá nunca, pero es lo que de momento hay.

    Por cierto, el otro día una amiga de Barcelona me dijo que está pensándose en irse a vivir a Uruguay.

    Feliz fin de semana campestre

    • Zambullida, me gusta tu comentario.
      Auténtico, sincero¡¡
      Con respecto a tu amiga…, irá a ese lugar a ese país donde a veces se puede detener el tiempo…
      Gracias por tus deseos de buen fin de semana…¡¡¡
      Abrazos campestres

  3. Me fortalece escuchar lo que dices del campo. Tienes fuerza en tu prosa poética que tambien es de reflexión. Yo vivo en una ciudad que cada dia se hace más grande y cada vez se parece más a la urbes, sin embargo aun tengo la dicha de sentir y oler el campo. Un abrazo y bello texto escribiste Carlos. Rub

  4. Un poeta español llamado Ángel González escribió este pequeño poema:
    “Cuando era joven quería vivir en una ciudad grande.
    Cuando perdí la juventud quería vivir en una ciudad pequeña.
    Ahora quiero vivir.”
    Creo que no importa el lugar sino el vivir, claro está en el lugar que más nos convenga a cada uno.
    Un hermoso texto donde reflexionas sobre tu lugar en la tierra.
    Un abrazo,

    • Amiga Anne, a veces los reflejos se transforman en lo que deseamos ver…, cuanto de verdad en la poesía de este escritor español.
      A veces la Pampa y campo tiene un magnetismo especial para mí. Aquí van unas letras para ti.
      Un abrazo grande
      C.
      PAMPA
      Madre.
      Horizonte.
      Soledad.
      Llanura franca al sol que sólo sabe de tu curva…Cuna, sepulcro y sustento. Creadora del gaucho afirmativo, del caballo amigo de la distancia, del puma escondido y del chajá ascendente. Pretexto de vagabundas ansias de partir sin meta…¡Tú que das resignación al pequeño, empampado de infinito!
      Ricardo Güiraldes.

  5. Necesitas del aire, del viento puro. De las tierras con horizonte infinito. Donde los colores dominan, pero que a medida que se van extendiendo, la niebla les hace indefinidos.
    Necesitas en fin de la inmensidad de las praderas, de los bosques, de los colores.
    Necesitas vivir en libertad.
    Un abrazo

    P.D. Te dejé un comentario anterior, leelo por favor.

    • Con la sabiduría de los años puedes llegar a ver sin ver…, percibes en la lejanía y impulsas como el mejor viento en popa para que mi corazón navegue por los mares de la vida…, a veces caminos que están colmados de naturaleza y de los más bellos colores que pueda ver el alma…

      Gracias por tus vientos de popa…, por tus letras maravillosas¡¡¡
      Un abrazo
      Cruz del Sur

  6. Los lugares naturales, son tan sutiles como salvajes, parece haber un delicado equilibrio que nos permite oir nuestros propios pensamientos. Por mi parte cuando estoy en lugares así mi mente se calma y no pienso en casi nada… solo siento la paz… un reflejo quizá de lo que quisieramos tener dentro.

    • Asimilar horizontes. ¿Qué importa si el mundo
      es plano o redondo?
      Imaginarse como disgregado en la atmósfera,
      que lo abraza todo.
      Crear visiones de lugares venideros y saber
      que siempre serán lejanos,
      inalcanzables como todo ideal.
      Huir lo viejo.
      Mirar el filo que corta una agua espumosa
      y pesada.
      Arrancarse de lo conocido.
      Beber lo que viene.
      Tener alma de proa.
      Ricardo Güiraldes

  7. Te he visto en algún que otro blog que visito y me gustaría dirigirte unas palabras. Aún con mucho tiempo por trabajar, cada vez sé con más claridad que abandonaré la ciudad, me alejaré de sus rutinas alienantes, de idas y venidas a ninguna parte. Deseo detenerme y pensar, sólo pensar, ver un horizonte nuevo en el que el sol se oculte para volver a nacer. Tan solo vivir.

    Salu4

    • Nos hemos cruzado por los caminos…, me da gusto tener tus palabras y saber que tú también saboreas los aromas del campo, allí donde los amaneceres y atardeceres son quizás más nuestros que en la ciudad, como tantas otras cosas que suceden y las podemos apreciar y ver…, sentir…
      Un abrazo para ti…

  8. Qué bonito! cuando esté corriendo, cuando el tiempo apremie, cuando el tráfico se atasque, quiero pensar en estas palabras tuyas y ver la imagen del arbol frente a un horizonte infinito.
    Un abrazo amigo. Tambien me gusta el campo, te debo una foto…

    • Amiga Ana, me gusta tu comentario, espero y te comprometo a que lo hagas…
      También puedes pensar en tu gavilán, el sabe seguramente buscar los lugares tranquilos donde puede observar detenidamente a la más bella naturaleza que lo hará feliz…¡Dicen que la naturaleza es sabia!
      Abrazos

  9. El asfalto de la ciudad me quema. La tierra del campo me nutre………. tus palabras nutren mis sentidos, me transportan a ese lugar …logro irme lejos de aca….gracias

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