Fronteras, leyendas y el Río Uruguay…

Había pasado unos días en el campo ganadero de un amigo ubicado al borde de la frontera entre Brasil y Uruguay, increíble, caminando unos pasos se podía cruzar la línea imaginaria que divide a los dos países, existe una frontera política y de lenguas, pero no de almas, en definitiva los gauchos de la zona y de a caballo tienen las mismas costumbres, mate, asado, monturas y jineteadas.

Mujeres…, allí el amor no tiene banderas, es como el viento, sin fronteras…

 Uruguay

 Mi viaje por la carretera sería apacible, por caminos despoblados, bordeando la margen del río Uruguay de norte a sur, entre colinas y campos sembrados, a veces la ruta atravesaba inmensos bosques de eucaliptos, pinares con aromas inconfundibles  sencillos y agrestes, ausente de toda polución, de industrias, todo era campo…

País maravilloso y encantador…

El camino me iba llevando, así quedaban atrás las ciudades de Santana do Livramento, Rivera, Salto, Paysandú, Fray Bentos y Palmira… Adelante una nueva compañera deseaba interponerse, ella una tormenta de nubes negras, intempestiva, sin nombre, se aproximaba como enfurecida, desafiante, tempestuosa…

 Pasaron minutos, la tormenta no daba tregua ni pasó, mientras avanzaba por el camino las primeras gotas que parecían piedras comenzaron a impactar en el parabrisas, el camino se asemejaba a un túnel, la visibilidad disminuida hacia imaginar el camino…

De pronto y como en una película de catástrofe, diviso un puente y un enorme   eucalipto que caía por el castigo del viento sobre la carretera obstaculizando la entrada al puente, insólito, triste espectáculo, después de tantos amaneceres y atardeceres campestres había muerto sobre la carretera, como un dios pagano él yacía inmóvil, solo era madera y astillas, quizás prefirió morir así y no ser talado por el hombre…

 La ruta estaba cortada, era imposible seguir…

A veces los caminos se cierran, pero así como en la vida otros se abren…,  apartan o te unen…,  a mi derecha había un cartel – decía: La Vieja Estancia – Posada – como si el destino quisiese  abrir ese nuevo camino, allí me dirigí.

Tranquera, un camino entre las alamedas me fueron llevando hasta el casco de la estancia. De pronto, los perros salieron enojados a mi encuentro, yo avanzaba despacio con el automóvil, los canes sí que metían miedo…

En segundos se abrió la puerta principal de la Posada, un hombre de cabello blanco salio a mi encuentro, mientras se aproximaba a mi automóvil le gritaba a los perros fuera, fuera…, ellos dejaron de ladrar y al llegar el anciano me dice – Buenos días amigo, baje del automóvil no hay problema, ellos no muerden – Sin temor, baje del automóvil y le tendí la mano para saludarlo, buenos días le dije – El anciano me dice, flor de tormenta – Así es por ahora no podré seguir mi camino – Pues quédese no hay problema alguno, la posada esta vacía, hay muchas habitaciones disponibles.

El lugar era de ensueño, tranquilad, una paz total. Me parecía haber retrocedido mágicamente en el tiempo…

Las horas pasaron, una cena sencilla.

Luego a dormir.

Me esperaba una habitación con cama matrimonial que sería la culpable de adormecer mi agotado cuerpo, alma y espíritu…, la noche cerrada, negra y sin luna, aparecía detrás de la ventana, el silencio era música, los perros enmudecidos, el anciano seguro ya dormía…, solo se podía escuchar el movimiento del péndulo de un viejo reloj ubicado en el pasillo contiguo a las habitaciones de la posada.

Ya dormía, quizás soñaba, viajaba entre los tiempos, historias del pasado, del fue o será…

Dormía pero parecía que estaba despierto, era como tener dos cuerpos, experimentaba frío pero era diferente a otros, sensaciones extrañas me invadían, la ventana del cuarto estaba cerrada,  las cortinas blancas se movían con ondulados movimientos…

Oí ruidos que venían desde el parque contiguo al río.

Camine por los pasillos oscuros de la posada hasta la puerta de salida.

Desde esa puerta y como si fuese una línea que no podía atravesar… pude observar algo extraño…

Una mujer que se internaba en las aguas del río.

Le grite, pero mi voz era muda, me quede inmóvil y paralizado…, trate de llegar pero mi cuerpo no respondía…, ella desaparecía  en ese río como una figura fantasmal…

En la zona se cuenta que aquella figura fantasmal no es otra cosa que el espíritu de una mujer ahogada en la época de la colonia, cuyo cuerpo jamás pudo ser encontrado. Narran que los espectros de quienes perdieron la vida en el río regresan cada tanto, como si pasearan indolentemente a orillas de ese río que les quitó la vida.

Las fotografías corresponden a lugares y ciudades de la costa del Río Uruguay y Brasil

Fotos y Cuento by CRUZ DEL SUR

 

32 Respuestas a “Fronteras, leyendas y el Río Uruguay…

    • Tengo una amiga que se llama Susana y le digo Su…, a ti también te diré Su…, gracias por tu comentario, yo pensaba que estaba un poco loco al escribir este cuento. Mezclo mis fotos, mis viajes con un poco de la leyenda…
      Besos para ti…
      C.

  1. Joder que cosa mas bella nos has regalado Chico. Esta sería una expresión lugareña y la traigo porque es cierta, despues de terminar la lectura de tu texto y la serie fotográfica que nos regalas. Tu prosa es toda color y ahora con ese dejo de tensión que hace a uno continuar con la lectura… Muy bueno Carlos un abrazo

  2. Qué paseo tan hermoso entre tu prosa y tus fotos! Una bocanada de libertad, de espacios grandiosos aunque a veces el camino se corte. Curiosa leyenda. Pero más que paseo me parece que has compartido con nosotros una experiencia onírica. Muy bueno, Carlos.
    un abrazo,

    • Anne, muchas veces voy entrelazando las fotos, mi viaje y alguna leyenda…, pero esos lugares tienen una magia especial…, agrada que fuera de tu agrado este cuento que dudaba en subirlo…
      Un fuerte abrazo para ti…
      C.

  3. Me encanto esta historia que compartes desde tierras uruguayas. El paseo, la tormenta, la posada, el sueño y esa extraña mujer, atormentada que se colo en tus sueños. Las fotografías destilan paz y belleza. Un saludo

    • Gracias amiga por tus letras, viajo mucho por esos lugares donde la soledad es parte del paisaje, carreteras con poco tránsito de vehículos, te cruzas con gauchos, sabroso lugar…, leyendas…, naturaleza pura…
      Un saludo grande para ti…
      C.

  4. Qué historia tan increíble! Quiero oler los olores de los árboles. Que la descripción del viejo árbol caído está en mi corazón. Tal vez él quería caer por su cuenta? Entonces, el sueño o la realidad del fantasma, la mujer en el agua. Encantadora. Yo estaba con vosotros.

  5. Como uruguaya te doy las gracias.
    Lindo, ágil y sentido relato.
    Las leyendas , de pueblos y caminos son casi todas hermosas tienen ese misterio de la casa que retrataste, la hermosura del puente, de la verja, de la rosa.
    Acompañas con fotos admirables este relato.
    Un abrazo.
    Hasta pronto.

    • Gracias Stella, tu sabes que Uruguay me llena el alma, es un placer hablar de tu tierra, siempre he disfrutado y pasado momentos muy buenos.
      Tengo ganas de seguir subiendo, pasar por Colonia y llegar hasta Montevideo, tengo muchas fotografías para subir…
      Un abrazo grande
      C.

  6. Qué historia más bonita! tus relatos son serenos, con un halo nostálgico y cercano… me gustan las fotos, pero la última me resulta sencillamente impresionante
    Sabes que tengo una de tus fotos de fondo de pantalla en mi trabajo?? así que te veo a diario, o por lo menos a uno de tus resultados
    Bonito trabajo..

  7. Muy buen relato. Creo que me pareció ir contigo por cada lugar, ver los canes, aquel hombre, y luego la posada cercana al río… la parte final de miedo… pobre mujer.
    Te felicito, me fascinaron todas las fotos.
    Un beso.

  8. Ay Carlos, eres generoso al compartir tus viajes. Que preciosos caminos recorres… y ver caer un arbol. Ser testigo de ese instante asaroso que te corta el paso y desvia tu camino. Y tu siempre dispuesto a tomar otra ruta, a cambiar tus planes… otro, se quedaria, ahi, peleando contra un arbol muerto.
    Genial
    Un abrazo.

    • Ana, mujer de los cafetales…, me alegra que fuese de tu agrado este relato…, siempre hay más tiempo que vida cuando se viaja…, es un placer tenerte por aquí…, es bueno¡¡¡
      Un beso grande para ti…
      C.

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